Lo que nos quita las ganas

¿Alguna vez te ha pasado de estar conociendo a una persona que era ideal y, de repente has visto que tiene una uña mordida, o que ha soltado un comentario que no te ha gustado y, en ese instante, has dejado de ver a la persona de la misma manera? 

Sí, a todas y a todos en algún momento nos ha pasado. Hemos conocido a alguien increíble, que nos encantaba y con quien te apetecía probar lo que fuera, estabas deseando a esa persona… Hasta que, ¡ZAS!, de golpe, toda esa atracción desaparece por lo que puede parecer una nimiedad. 

Esto pasa porque, al igual que algunas características nos atraen, nos seducen y nos enganchan, hay otras que hacen desaparecer el deseo. 

¿Qué características son éstas? ¡A ver si no ligo nunca porque me muerdo las uñas! ¡Calma! Como siempre decimos, cada persona es un mundo y lo que atrae o repele puede ser completamente opuesto de una persona a otra. No podemos crear una regla definitiva para seleccionar o descartar a nuestra pareja sexual, ni saber al 100% porque hemos sido o no seleccionados, o compatibles. Es cierto que una parte de la susodicha elección de gustos se debe a cuestiones culturales. La educación recibida ‒y los patrones que hemos visto‒ pueden condicionarnos a percibir una característica como aceptable o inaceptable. Pero no todo es cultural, hay una gran variedad de factores que influyen en esto, tales como tu momento vital, tu experiencia previa, tu nivel de tolerancia… 

Cuando conocemos a alguien ‒y tenemos un mínimo de interés sexual en esa persona‒ inconscientemente le hacemos un escáner para que pase nuestros “filtros de calidad” y ver si le escogemos, o no, para el puesto. 

Estas características pueden ser físicas: altura, peso, color de ojos, color de piel, forma de los labios, olor corporal, forma de andar, forma de vestir, etc.  O pueden ser rasgos de personalidad: extrovertido, introvertido, narcisista, abnegado, calmado, impulsivo… 

Incluso puede tratarse de otras cosas, como actitudes (si ha tenido un mal gesto con el camarero, si es prepotente, por dar un par de ejemplos), retazos de la historia de dicha persona (si es “nini” o si se dio a la fuga tras atropellar a alguien, lo cual provocaría rechazo en muchas personas).

¿Pero a ver, si aún no tengo ni idea de quién soy o de lo que me gusta, cómo voy a saber esto? A veces no sabemos lo que queremos realmente, pero sí lo que no queremos. Puedes empezar por ahí. Por ejemplo: “no sé exactamente que quiero, pero sí sé que no puedo estar con alguien tránsfobo ni tránsfoba”, o “no tengo un prototipo, pero nunca estaría con una persona empalagosa”.

Al final, son muchos los factores que influyen para que alguien nos atraiga o la rechacemos, y que nos hagan lo mismo. 

Puede ser por un detalle muy pequeño, algo que, aun siendo mínimo, tenga más peso que todo lo demás. Y esa característica nos puede resultar insoportable: irracionalmente, con justificación racional o porque nos vemos identificados. Sea por lo que sea, por más que te empeñes, el veredicto ya está dado. Conocer qué te influye a la hora de seleccionar a una pareja sexual te ayudará a ahorrarte quebraderos de cabeza. 

¿Y tú, tienes claro que te echa para atrás en una persona? ¿Has sentido rechazo por tu aspecto? ¿O por algo que a lo que tú no le concedías importancia? ¿La forma y el estilo de vestir condicionan de algún modo tu elección de pareja? ¿Qué aspectos de una persona pueden bajar tu libido de golpe? ¿Tienes manías en el sexo? ¿Cuál es tu experiencia sobre este tema?

Autora: Lorena Pérez Moreno (Psicóloga y Sexóloga)

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