Esa droga llamada amor

El amor es un arma de doble filo para la humanidad, el principal tema de poesías, cantares y escritos, la gran inspiración y motivación del ser humano, pero también es la principal causa de sufrimiento y frustración en amantes no correspondidos.

Inquietud, sudoración, palpitaciones, ansiedad, pensamientos obsesivos, conductas impulsivas, insomnio, pérdida del apetito, euforia… ¿Te resulta esto familiar? Estar enamorado es descrito por muchas personas como “encontrarse fuera de control” y esto tiene una explicación.

Recientes investigaciones sobre la neuroquímica del amor revelan que cuando nos enamoramos, el cerebro segrega unas sustancias químicas y activa determinadas zonas cerebrales comunes a las de una persona con adicción a las drogas. Las fluctuaciones en los niveles de estas sustancias químicas (implicadas también en manifestaciones psicopatológicas) combinadas con rasgos individuales de la persona, van a ser decisivos a la hora de generar una respuesta saludable y adaptativa, o todo lo contrario. Es por ello por lo que, un desengaño amoroso puede producir síntomas propios del “síndrome de abstinencia”.

En el inicio del enamoramiento, se produce un aumento en el nivel de dopamina en el conocido “circuito de recompensa del cerebro”, provocando sensaciones de euforia y motivando la búsqueda del ser amado (de ahí a querer estar 24 horas con esa persona). Al mismo tiempo, la presencia de la noradrenalina favorece la atención, aprendizaje y focalización de estímulos novedosos que, junto con el descenso de la serotonina, generan una conducta de pensamientos obsesivos (por ejemplo, recrearte continuamente en el día que pasasteis juntos). Si la relación continua, se produce un efecto muy parecido al consumo y abstinencia en una adicción (mientras más tiempo pasas con esa persona, más necesitas).

En caso de que se presenten dificultades en la relación, la dopamina y noradrenalina van a incrementar, generando con ello un aumento de conductas y pensamientos obsesivos, bloqueando la parte racional de la corteza prefrontal que dan lugar a lo socialmente conocido como “ceguera en el amor”.

Sin embargo, está comprobado que esta descarga hormonal tiene una duración limitada.  Raúl Martínez Mir, doctor en Psicología Básica, Clínica y Psicobiología del Departamento de Psicología y Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Sonora (Unison), afirma que el enamoramiento (como estado pasional) dura entre seis y ocho meses. Otros autores como la antropóloga Helena Fisher, manifiesta una duración de dos a tres años. Esto es así debido a que nuestro cerebro recupera el equilibrio necesario y adaptativo fruto de esta “bomba química”, insostenible a largo plazo.

Una vez pasado este período, se ponen en marcha mecanismos relacionados con el apego y la vinculación afectiva gracias a la liberación de la oxitocina y vasopresina. Sin embargo, parecen existir diferencias en ambos sexos; las mujeres son más sensibles a la oxitocina, relacionada con la consolidación y mantenimiento de la relación, en cambio los hombres, lo son a la vasopresina, hormona que influye en la creación del apego emocional. Aunque, en ambos sexos se ha observado un incremento de la testosterona en la fase de enamoramiento, influyendo directamente en el deseo sexual.

Si la reciprocidad hormonal entre los enamorados no es equilibrada o correspondida a partes iguales y la relación se acaba, podemos llegar a sentir el desamor como si nos arrancaran una parte de nuestro ser. Es así que, estudios científicos demuestran que, las parejas implicadas en relaciones a largo plazo desarrollan “memorias interconectadas”, convirtiendo a cada ser en parte de un sistema del que dependen ambas. Diversos estudios han comprobado que el sistema de recompensa del cerebro durante el desamor vuelve a “dispararse” ante una respuesta inadecuada, así como sucede como con las drogas. Esta ausencia de respuesta es la que lleva al cerebro a desencadenar comportamientos impulsivos, signo de que nuestro organismo está respondiendo a los desajustes químicos de nuestro cerebro y, por tanto, empezando el proceso de superación de la ruptura.

¿Has experimentado el enamoramiento en algún momento de tu vida? ¿Puedes describir los efectos del enamoramiento? ¿Qué conductas atípicas llegaste a notar durante el enamoramiento? ¿Has hecho cosas que no harías de no ser por el enamoramiento?

Andrea Bello Pastor (Psicóloga y sexóloga)

Referencias:

Fisher, Helen (1993). Anatomy of Love – a Natural History of Mating, Marriage, and Why We Stray. Quill.

Fátima Servián Franco (2019) ¿Qué le ocurre a tu cerebro cuando te rompen el corazón? Correlatos fisiológicos del desamor.

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