Caer en la tentación del “ningufoneo” (“phubbing”)

Intuyo que prácticamente todas las personas, por las razones que sea, lo han hecho alguna vez. El “phubbing” o “ningufoneo” se produce cuando, al estar presencialmente con una o varias personas, alguien mantiene contacto con otras personas virtualmente, lo cual ‒dependiendo del grado‒ puede ser muy molesto.

El mundo cambia y si queremos evitar el caos, hay que analizar qué aspectos hay que vigilar para poder sobrevivir a Internet y las nuevas tecnologías. La vida real tiene una serie reglas que contribuyen al orden y al equilibrio. En este sentido, hay personas que tienden a moverse en los extremos y crean reglas más estrictas. La vida virtual se sirve de una serie de reglas diferentes a las de la vida real. No obstante, los efectos de la vida virtual se hacen sentir en la vida real y el “phubbing” o “ningufoneo” es un claro ejemplo de ello.

Desde sus albores, el uso de Internet ha contado con una “etiqueta”, llamada “netetiqueta”, incluyendo cosas tales como evitar el uso exclusivo de mayúsculas, que suelen interpretarse como “gritos”, por dar un ejemplo. Asimismo, podemos decir que el ningufoneo es un claro ejemplo de falta de etiqueta en la utilización de Internet.

Durante el 2013, Melbourne McCann estuvo popularizando el término “phubbing”, que traducimos como “ningunfoneo”. Es un término acuñado por un grupo de lexicógrafos, poetas y autores asociados a la Universidad de Sidney para describir “el fenómeno de ignorar a las personas con las que nos encontramos para prestar atención a algún dispositivo electrónico”. Este dispositivo electrónico puede ser un teléfono móvil o una tableta, por lo general.

Tras acuñar la palabra, McCann creó un sitio web denominado “StopPhubbing.com”, una página en Facebook y se puso a trabajar para idear una estrategia de relaciones públicas para dirigir una campaña contra dicho fenómeno. Todo el proceso fue capturado en una película online llamada “A Word is Born”, que narra la campaña y se puede encontrar en YouTube.

Lo más paradójico de toda esta historia es que el “phubbing” se convirtió en algo más visible debido a la editorial que estaba por publicar, en papel impreso, un nuevo diccionario, incluyendo este término. Lamentablemente, famosos diccionarios han ido desapareciendo en su formato de papel. Por ejemplo, el Oxford English Dictionary anunció en 2010 que no produciría una versión impresa de nuevas ediciones, mientras que el Macmillan Dictionary dejó de imprimirse en 2012.

Incluso, en los Estados Unidos, las campañas de marketing para diccionarios son poco frecuentes. Merriam-Webster, que publica el diccionario íntegro más grande del mundo, admite nuevas ediciones con comunicados de prensa, promociones en Merriam-Webster.com, y cualquier publicidad pagada suele ser “muy específica, con el objetivo de llegar a bibliotecarios, maestros, revisores de libros y profesionales del mundo editorial”, según Meghan Lunghi, directora de marketing. El principal generador de ingresos para Merriam-Webster es el sitio web gratuito, que tiene anuncios e ingresos por suscripción de la oferta “premium” del Merriam-Webster.

Por otra parte, cabe mencionar que el “phubbing”, término diseñado por expertos, está formado a partir de las palabras inglesas “phone” y “snubbing”, que se refieren al acto de menospreciar a quien nos acompaña y prestar más atención al móvil u otros dispositivos electrónicos que a las personas con quienes nos encontramos físicamente. A pesar de que dicha conducta puede que nos parezca que no tiene tanta importancia, los investigadores sobre el tema señalan que el “ningufoneo” daña nuestras relaciones sociales y nuestro propio estado mental. Dos estudios recientes y distintos encontraron que cuando los cónyuges se ningufonean mutuamente son más proclives a experimentar depresión y un menor grado de satisfacción marital.

Esto nos lleva al fenómeno de la “nomofobia”, que es el miedo de estar sin tu dispositivo móvil o no poder usarlo, por cualquier razón, como puede ser quedarte sin batería, haberlo olvidado o quedarte sin crédito, por dar algunos ejemplos. Una fobia, por definición, generalmente es algo inconsciente.

Un nuevo estudio ha confirmado que la utilización de dispositivos móviles puede arruinar tu relación sentimental y llevarte a la depresión. “Estos bajos niveles de satisfacción en la relación sentimental, a su vez, conducen a bajos niveles de satisfacción vital y, en última instancia, a mayores niveles de depresión, tal como ha señalado uno de los estudios.

La investigación reciente indica cómo los dispositivos móviles están afectando nuestras relaciones interpersonales… Este estudio determina que el uso excesivo de los dispositivos móviles no sólo reduce tu satisfacción marital, sino que también contribuye a la aparición de síntomas depresivos.

Nos podemos preguntar si es conveniente compartir las claves de acceso de nuestros dispositivos móviles con nuestra pareja, y es ése un tema que trataremos en otro artículo.

De momento, la idea es dejarte con la reflexión acerca del grado en el que caes en el ningufoneo y el efecto que esta conducta puede estar teniendo en tus relaciones personales, especialmente las más cercanas e importantes.

¿Cuáles crees que son los efectos que puede tener el hecho de priorizar tu actividad virtual en detrimento de la atención que dedicas a las personas con las que te encuentras? ¿En qué medida crees que “ningufoneas”? ¿Cómo te sientes cuando estás con alguien que parece demasiado pendiente de su dispositivo móvil?

Autor: Dr. Xud Zubieta-Méndez

Referencias:

Bulut, S. and Nazir, T. (2020) Phubbing Phenomenon: A Wild Fire, Which Invades Our Social Communication and Life. Open Journal of Medical Psychology, 9, 1-6. https://doi.org/10.4236/ojmp.2020.91001

Nazir, T. (2020) Face to face communication, Non-verbal body language and phubbing: The intrusion in the process. Russian Journal of Education and Psychology, 11, 2. DOi: 10.12731/2658-4034-2020-2-22-31. https://rjep.ru

Nazir, T., & Bulut, S. (2019). Phubbing and What Could Be Its eterminants: A Dugout of Literature Psychology, 10, 819-829. https://doi.org/10.4236/psych.2019.106053

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