Cómo facilitar la intimidad

No siempre queda claro en qué consiste la intimidad en las relaciones sexuales. Por otro lado, la lista de variables que pueden estar presentes en el desarrollo de problemas sexuales es muy amplia y no todos tienen la misma etiología. Los hay de afectación claramente orgánica o fisiológica ―derivados de enfermedades o del consumo de sustancias―. Hay otros problemas de naturaleza más emocional o psicológica ―un mal aprendizaje que se mezcla con una educación sexual inadecuada―. Además, es importante considerar las condiciones ambientales no controladas y estresantes, que llegan a jugar un importante papel.

Cuestiones tan prosaicas como la preocupación de que los suegros ―que están durmiendo en la habitación de al lado― perciban algún ruido sospechoso puede desencadenar dificultades en la excitación e inhibir el deseo. O en un problema de eyaculación precoz, cuanto más rápido termine, antes se acaba la angustia.

También solemos encontrarnos con la preocupación de que los padres que temen que el niño se levante y les sorprenda. Nos consta lo común y habitual que es sorprender a los padres, aunque es un tema del que poco se habla. Es una situación que podemos considerar “cotidiana” y frente a la cual, muchas parejas no saben qué hacer. Se extrañan mucho cuando se les explica que hay un sistema muy sencillo consistente en cerrar la puerta, de manera que puedan estar tranquilos. Por curioso que parezca, algunas parejas se resisten a esa medida. Argumentan que no consienten que en su casa se cierren las puertas con llave, que no tienen nada que esconder…

Desde una perspectiva sexológica, el punto es el siguiente: en nuestra sociedad la actividad sexual ―caricias, masturbación, coito…― se realiza en la intimidad. No suele realizarse en la presencia de terceros. Está claro que hay gente que práctica el sexo en público, pero se trata de una minoría, y es un tema que tratamos aparte. Lo más común es la relación entre dos personas o el autoerotismo ―término que mejor describe el darse placer a uno mismo―.

Recuerda que si tienes un sitio cómodo y en el que percibes que no sufrirás interrupciones es más probable que mantengas una mayor frecuencia en tus relaciones sexuales. También será más fácil disfrutar de éstas. A menos que te excite el riesgo de ser descubierto… pero no es divertido si quienes te descubren son tus hijos.

Si estamos de acuerdo con este principio de intimidad, ¿será necesario o no cerrar las puertas y asegurar un entorno plácido y confortablemente? ¿Cuál es tu experiencia sobre este tema? ¿Tienes un espacio seguro para tu intimidad?

Autor: Dr. Xud Zubieta-Méndez

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