Ni contigo ni sin ti

“Contigo porque me matas y ahora sin ti ya no vivo (…). Tú eres quien me hace llorar, pero sólo tú me puedes consolar.” Si nos ponemos a analizar las letras de algunas canciones –o más bien de muchas–, enseguida nos damos cuenta de que nos lanzan un mensaje subliminal muy claro y directo: “el amor duele” o “el amor implica un gran sacrificio”. Permitidme que ponga en duda a Hollywood, a Disney y a la industria de la música Pop. ¿Por qué tratamos de “mantener” una relación que ya no nos hace felices? O, dicho de otro modo, ¿por qué preferimos estar mal acompañadas o acompañados que a estar solos?

Las razones son muy variadas, pero están estrechamente relacionadas entre sí. Generalmente, ante la idea de tener que afrontar esa ruptura, uno o ambos miembros de la pareja, lo viven como una situación sumamente estresante. Porque en ella es en la que les invaden emociones muy intensas, principalmente miedo y culpa. Por un lado, el miedo a la soledad y a afrontar el duelo. Miedo al qué dirán los demás –familia y amigos– y a salir de la zona de confort –dado que tienen que aprender a reorganizar su vida sin esa persona–. Por otro, culpabilidad porque no se quiere dañar a la otra persona. ¡Maldita educación conservadora!

Otra razón bastante común es la costumbre. En muchas ocasiones he escuchado: “llevamos tanto tiempo juntos y nos conocemos tan bien, que me cuesta estar sin esta persona”.  Detrás de dicha situación se esconde un profundo autoengaño que oculta los miedos y las creencias que llevan a la pareja a “seguir” con esa relación que emocionalmente ya terminó. La creencia de “el amor todo lo puede” resulta muy dañina y es el caldo de cultivo de las relaciones tóxicas que pueden llegar incluso a generar, incluso, algún tipo de maltrato. Aquí sería interesante cuestionarse lo siguiente: ¿Realmente lo que siento es enamoramiento, amor o tal vez es dependencia? ¿Para qué estoy con esta persona?

En relación al punto anterior es importante que seamos conscientes de cuál es nuestra situación y que seamos honestas y honestos con nosotros mismos. Cuando una relación termina inevitablemente ambas personas pasarán por un período de adaptación a su “nueva normalidad”. En éste sentirán confusión, rabia, tristeza, negación y finalmente llegará un día en el cual esa herida será una pequeña cicatriz de aquella experiencia.

El duelo es un proceso que cada uno tiene que realizar de forma individual. Si permaneces aferrada o aferrado a tu (ex) pareja, ni tú ni la otra persona podréis avanzar. ¡Quítate la culpabilidad de encima, por favor! Mejor cámbiala por responsabilidad y saca un aprendizaje. Recuerda lo siguiente: las relaciones sanas fluyen y si la tuya no lo hace y sientes que ya no estás a gusto con esa persona céntrate en ti misma o ti mismo y en lo que necesitas. Pasa página y cuídate porque antes que nadie, tú eres la persona más importante de tu vida.

¿Estás en una relación de “ni contigo ni sin ti”? ¿Alguna vez has iniciado una relación al poco de haber cortado con tu anterior pareja? ¿Crees que tienes miedo a la soledad? ¿Piensas que un clavo saca a otro clavo?

Autora: Vanesa Romero Ballester (Psicóloga y Sexóloga)

Fuentes:

  1. La mente es maravillosa – Ni contigo, ni sin ti, conmigo:

https://lamenteesmaravillosa.com/ni-contigo-ni-sin-ti-conmigo/

  • Ni felices, ni para siempre: Una nueva forma de entender las relaciones de pareja – Clay Newman

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