Las relaciones sexuales en tiempos de la Covid-19

La pandemia por la Covid-19 ha entorpecido nuestras vidas de una forma totalmente inesperada y voraz, en algunos sentidos devastadora. Más allá del crudo dato de cuántas personas han muerto a causa de este virus, tenemos una serie de cuestiones a analizar. Existe una enorme cantidad de personas que tienen a alguien a su alrededor que se ha enfrentado al virus y que no ha librado la batalla. Lo cual, en sí mismo, puede producir una experiencia depresiva y hasta traumática, por la pérdida de uno o varios seres queridos.

El otro día veía la foto de una prima hermana mía que a su vera tenía a dos seres queridos. A su pareja por un lado, y a su madre, por el otro. Se trata de una foto de principios del 2020 y, en el momento presente, de esa foto sólo queda viva mi prima. Así de cruda, o mucho más, puede ser la actualidad de la pandemia en realidad. Esto a pesar de las muchas actitudes “negacionistas” que podamos encontrar.

En algunos sentidos ésta se parece a una época de guerra. Se trata de una situación extrema en la que se genera una profunda sensación de inseguridad y vulnerabilidad. Aunque es casi inevitable pensar eso de que “no me va a ocurrir a mí”, cuando vamos viendo que poco a poco va cayendo más gente, es posible que el miedo empiece a hacer acto de presencia. En este tipo de situaciones, la gente tiende a actuar de forma semiautomática o inconsciente y de cada cual pueden salir cosas no vistas anteriormente.

A grandes rasgos, podemos dividir a la población en dos grupos. Uno de ellos está compuesto por personas evitativas. Ellas suelen actuar inconscientemente con evasión ante todas aquellas situaciones que les pueden resultar desagradables y dolorosas. Por otra parte, el otro grupo esta formado por personas que se preocupan en exceso y pueden llegar a experimentar miedo ‒e incluso algo de paranoia‒. En este caso, el temor es a contraer el virus, enfermarse, morir… o por la posibilidad de contagiarse por la Covid-19 y luego contagiar a sus seres queridos.

Es importante mencionar que estos dos grupos de personas representan los dos extremos que podemos encontrar. Entre medias hay personas que forman parte de éstos en cierta medida. Como decía mi querido amigo Freud, es una cuestión de grado. Incluso, cabe la posibilidad de que una misma persona experimente estos dos extremos y vivir mucha confusión debido a ello.

También he visto a mi alrededor casos de familias enteras contagiadas, en las que se han salvado las personas mayores y algunos de los más jóvenes han muerto, desafiando la lógica.

Obviamente, las personas que están viviendo la situación con temor salen de su casa sólo cuando se ven obligadas a ello y no representan un peligro. Si un gran porcentaje de gente siguiera adecuadamente las medidas de seguridad, el problema de la pandemia sería relativo, como lo han conseguido en algunos países.

Por otra parte, las personas evitativas, aquellas que se evaden y hacen de cuenta que no estamos en medio de una pandemia viven sin temor. Por lo menos a nivel consciente. Por lo tanto, es probable que este tipo de personas estén saliendo de casa sin miedo ni preocupación e intenten continuar negando las restricciones necesarias para atajar la pandemia.

Lamentablemente, muy poca gente está acostumbrada a no salir ‒o salir poco‒ y a pasar una buena cantidad de tiempo consigo misma. Tras el confinamiento, me parece que ha habido una especie de efecto rebote y han caído en comportamientos irresponsables y hasta temerarios. Dicha temeridad ha incluido conductas sexuales.

Si en una situación normal (sin una pandemia), a la gente ya le cuesta tener un control sobre su persona, en una situación límite le va a resultar sumamente difícil.

Como sexólogo, me he enterado de comportamientos sexuales que me parecen de gran riesgo y totalmente peligrosos. Me refiero a personas que pierden el control y buscan tener actividad sexual en compañía. Si se tratara de personas que están en una relación de pareja no supondría un problema, siempre y cuando circunscribieran su actividad sexual al ámbito de la pareja. No obstante, quizá como parte del efecto rebote, he visto casos de personas que han sido promiscuas y han tenido relaciones sexuales con diversas personas desconocidas, lo cual puede suponer un gran riesgo para la salud.

Por último, creo que es necesario mencionar que nuestra sexualidad se puede ver afectada por el confinamiento, en especial cuando se está viviendo con varias personas en un pequeño espacio. En Navidades se suele ver bastante este problema porque en esa época del año pasamos muchísimo tiempo en compañía de familiares. Es ésa una parte del calendario en el que se produce menos actividad sexual. Es posible que lo mismo esté ocurriendo en algunos casos.

Existe también el fenómeno de la prostitución en tiempos del Coronavirus, el cual merece un post aparte.

Nos gustaría saber cómo ha sido tu vida sexual durante la pandemia. ¿Qué nos puedes contar al respecto?

Autor: Dr. Xud Zubieta-Méndez

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